Juan José Chuquisengo

 

UN PIANISTA-CONCERTISTA EXCEPCIONAL

 

“Juan José Chuquisengo posee una profunda sensibilidad que nunca es superior a la música, pero que busca transmitir con su ejecución la correspondencia entre ella y el mundo de las emociones humanas sin implicación del ego...“
Sergiu Celibidache


El pianista-concertista Juan José Chuquisengo nació en Lima, Perú. Desde su más tierna infancia la música ejerció sobre él una gran fascinación, a pesar del hecho de crecer en un ambiente donde no había mucho contacto con la música clásica.  A los ocho años, su futura carrera se vislumbra más certera, gracias a su padre que un buen día le regaló un piano que había comprado por cinco dólares. Como muchos futuros artistas,  Juan José comienza su aprendizaje del piano de manera autodidacta, tocando y repitiendo una y otra vez las melodías clásicas que escuchaba en la radio.  A los nueve años, el futuro pianista ingresa al Conservatorio de Lima y se inscribe en los cursos de piano de la profesora Elena Ichikawa. A los catorce años, decide continuar su formación y convertirse en pianista-concertista, dejando a sus padres en un profundo desasosiego, ya que ellos deseaban ver a su hijo tomar un camino en la vida más convencional.

Sus primeros conciertos no son tan imponentes como los que ofrecerá mucho más tarde. Para darse a conocer y ganar un poco de dinero, Chuquisengo toca en bares y en iglesias. Con su  bachillerato ganado y un conocimiento musical cada vez más rico,  obtiene una beca para ir a estudiar a Alemania. Chuquisengo se despide de su natal Lima y se instala en Munich. Allí, se inscribe en el Instituto de Música en los cursos de Klaus Schilde y obtiene su diploma Meisterklasse con tan sólo veinte años. El artista continúa su formación con cursos de perfeccionamiento, inscribiéndose en las clases de maestros célebres como Murray Perahia, Maurizio Pollini,  Jorge Bolet y Menahem Pressler.

Un encuentro decisivo cambiará el rumbo de su carrera. 1985 será ese año de los cambios en la visión y la percepción de su arte. Chuquisengo conoce al famoso Director de Orquesta y musicólogo alemán de origen rumano, Sergiu Celibidache. Una fuerte impresión mutua será el principio de una bella colaboración entre los dos artistas. Celibidache decide apadrinar a Chuquisengo y el joven pianista decide dejarse guiar por el maestro, renunciando a la comodidad de una prometedora carrera de pianista-concertista. Juan José se consagra por completo a la exploración de su arte y de la fenomenología musical  tomando cursos en Alemania, Italia y Francia durante siete años.  En paralelo, Chuquisengo se matricula en los cursos de Filosofía en la Universidad de Munich:  “El trabajo con Celibidache me abrió la posibilidad para  sobrepasar los límites del aspecto puramente subjetivo y entrar en los principios activos que unen el sonido, la música y el aspecto afectivo del ser humano“.
Después de este período de introspección, Juan José se siente listo para retomar la experiencia de producirse en concierto.  A mediados de los años 1990, Chuquisengo regresa al escenario y obtiene el Premio Teresa Carreño. En 1997, el Kennedy Center for the Performing Arts le otorga una beca de investigación.  El pianista deja Alemania y se instala en Nueva York, ampliando su horizonte profesional.

Desde entonces, se produce en una serie de conciertos, masterclass y recitales, así como numerosas articipaciones en conferencias y seminarios, que lo llevan a visitar más de cuarenta países, mostrando su arte en los más prestigiosos escenarios de Europa, Asia y América.

     

“En ‘La Valse’ de Ravel, Chuquisengo logra mayor riqueza emocional con sólo dos manos que la mayoria de orquestas. Nunca habia escuchado una versión más sobrecogedora…. partiendo desde lo casi no discernible hasta deplegar una energia descomunal y electrizante, todo integrando un caudal avasallador…Un recital impresionante“.
The Washington Post, USA


Con el éxito logrado en sus presentaciones, Chuquisengo decide grabar sus más bellas interpretaciones. En el 2003, graba su primer trabajo con el sello Sony Classical:   Maurice Ravel, Piano Works. En el 2005, esta colaboración se repite con el trabajo discográfico Transcendent Journey, un CD con obras de Bach, Handel, Beethoven, Schumann, Foulds, Prokofiev y Corigliano. Estos dos trabajos recibieron comentarios elogiosas tanto de los críticos especializados como de la prensa. En el 2006, el pianista empieza a filmar un documental con el Director de Orquesta alemán Konrad von Abel. En este documental se muestra la manera en la cual los dos artistas- Chuquisengo y von Abel- se acercan a una obra musical, sobre las bases de la fenomenología de la música desarrollada por Sergiu Celibidache. En el 2009, el Disco Transcendent Journey fue escogido por las publicaciones especializadas en música (BBC Music Magazine, Gramophone, Fono Forum) como uno de los mejores discos de música clásica del año. En el 2011, Transcendent Journey es escogida como una de las cien mejores grabaciones de música clásica de todos los tiempos. Esta selección se hizo entre miles de grabaciones de música clásica. La lista de escogidos incluye a virtuosos como Leonard Bernstein, Plácido Domingo, Yo Yo Ma y Herbert von Karajan, entre otros.  Este es el máximo reconocimiento a Juan José Chuquisengo, un concertista excepcional. T.M.

 

Todas las fotos del sitio oficial de Juan José Chuquisengo©

 

Timandra Magazine No.3

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