Lemoré

DESDE LOS INSONDABLES SUEÑOS DEL UNIVERSO

 

Por: Odette Ferré

 

“El tiempo transcurría muy despacio, a veces parecía detenerse. A fuego lento se cocía cada ilusión, cada sensación, cada fantasía, la cual se fundía en el firmamento con estrellas multicolores y melodías infinitas. Resplandecía el universo con lunas plateadas y amaneceres dorados, que armonizaba con las claras arenas del camino que llevaba a mi casa”

 

Leonardo Moreno Rey ,“Lemoré”, nació en Bogotá el 21 de junio de 1971. A los cuatro años su familia se traslada a Málaga (Santander). Este lugar, al que Leonardo considera como su verdadero hogar, juega un papel determinante en lo que será su futura carrera artística. “En las afueras del pueblo, donde comienza el campo, ahí donde las montañas se confunden con el cielo…ese fue mi hogar. Recuerdo aquellos juegos, esas sonrisas, la música de cuerda con la cual crecí; el aroma y sabor inconfundible de las arepas de trigo hechas por mi abuela, ese susurro del aire jugando entre los árboles, el arroyo que humedecía la tierra fértil del solar de la casa y las leyendas de fábula contadas por los viejos”. Contagiado por “el oficio artístico” de los paisajistas de Santander, el futuro artista manifiesta desde la infancia su fascinación por la pintura. “Llegué a la pintura casi al mismo tiempo que tuve uso de razón. Mis referencias artísticas las tuve en la tendencia santandereana al paisaje clásico. Los pintores que influyeron en mi fueron Oscar Rodríguez Naranjo, Alonso Cerón, Jesús Meza, Alfredo Vivero y Carlos Moreno (Venezolano).

Durante casi 30 años de carrera, Moreno Rey ha visto evolucionar sus trazos y pinceladas, logrando poco a poco imprimirle un sello único y un estilo inconfundible a sus obras. El pintor se nutre de sus experiencias y las plasma en sus pinturas donde no sólo se aprecian colores y formas sino la búsqueda constante de recrear sueños y despertar emociones. Y su mundo ideal evoluciona entre el paisajismo y el expresionismo. Del paisaje clásico de los primeros años pasó al expresionismo. Su ideal consiste en fusionar los dos estilos. En la actualidad, el artista desarrolla una simbología, un estilo que identifique a Lemoré. “Estoy buscando mi propio camino, mi propio estilo, más allá de generar escuela. El paisaje me ofreció el manejo del color, la técnica, la atmósfera, la distancia, la profundidad. El expresionismo me da la facultad de volver pasión, intensidad, no sólo contar sino decir realmente lo que quiero en el ejercicio plástico”.

Lemoré no le pinta realmente a los eminentes eruditos sino más a los que sueñan, sienten y aman la vida. “Me he dado cuenta que aunque pase el tiempo, hay cosas muy íntimas que permanecen intactas; y es por esto que ahora me atrevo a detener el tiempo en una pincelada y trato de dejar en el lienzo esos sueños de niño, que hoy, siendo mayor, permanecen vigentes y mucho más profundos; creo que me falta bastante para llegar a tener las condiciones que me permitan desarrollar una verdadera identidad que tenga un fondo claro, profundo y universal; continúo en esa búsqueda”. Los delfines también son una parte fundamental en su pintura. “Conviví con delfines durante tres años en Venezuela; son mis “hermanos del alma” de quienes he aprendido mucho o quizás lo poco que sé. Son como mi identidad espiritual que he plasmado a lo largo de mi obra. En un principio lo hacía de manera explícita y pronto se convirtió en la sensación espiritual de compartir con ellos”. Y a esa incansable búsqueda se unen otros elementos, nuevas ideas como la de incorporar elementos simbólicos de las culturas indígenas o fusionar color y música a nivel digital : ”otro de mis sueños es desarrollar un sistema universal de comunicación a través del arte. Esas tres vertientes son las que conforman sueños del universo. Las pinturas van acompañadas de fracciones musicales de cuatro tiempos. Lo que busco es que la pintura no sólo sea vista sino escuchada y genere otro tipo de emociones. Sueño con nunca dejar de ser niño; ver la vida a través de los ojos de un niño, tocar corazones y vidas con mi obra. Más allá del reconocimiento, deseo poder compartir mi alma”… Y así como sus sueños, sus obras seguirán viajando desde Colombia a España, pasando por Venezuela, Nueva York, Londres, Paris”…

 

Todas las fotos son de Lemoré©

 

Timandra Magazine No.1

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